Con la llegada del otoño, los días se acortan, las temperaturas empiezan a bajar y las lluvias comienzan a hacerse más frecuentes. Por eso, es importante prestar atención al riego de nuestros jardines y plantas de exterior.
A medida que avance la temporada, debemos ir espaciando progresivamente los riegos, teniendo en cuenta las lluvias, la humedad del suelo y las necesidades de cada planta.
¿Qué debemos tener en cuenta?
Ajustar el riego: reduce la frecuencia a medida que bajan las temperaturas y aumentan las lluvias.
Comprobar la humedad del suelo: antes de regar, asegúrate de que la tierra lo necesita.
Evita el exceso de agua: el suelo demasiado húmedo puede perjudicar las raíces de las plantas. Esto no quiere decir que ya no riegues el jardín, situación que nos encontramos muy a menudo.
Adaptarse a cada espacio: no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua, especialmente si están en macetas o bajo zonas cubiertas (bajo del porche, etc.).
Recuerda que un buen mantenimiento durante el otoño ayudará a mantener tu jardín sano y preparado para los meses más fríos.
¡Cuidar el agua también es cuidar de tu jardín!