Las reinas del invierno: el pensamiento y el cyclamen

Las plantas con flores de colores, en otoño e invierno son un regalo para nuestros días grises. No sólo añaden vitalidad y alegría a nuestro entorno, sino que también purifican el aire que respiramos, reducen el estrés y nos brindan un refugio de tranquilidad después de un duro día de trabajo.

 Son recordatorios constantes de que la belleza y el color pueden prosperar, incluso en las estaciones más frías y desafiantes. 

Constituyen un grupo de plantas admiradas, por su atractivo follaje veteado y por sus características flores, con lo pétalos vueltos hacia atrás y ligeramente retorcidos.

EL CYCLAMEN:

Algunas tienen flores grandes, mientras otras variedades de cyclamen, tienen las flores pequeñas.

Pueden cultivarse con una sombra ligera bajo los árboles, en jardines con rocas y contenedores.

La mayoría de los cyclamenes, suelen estar en su pleno desarrollo en otoño e invierno, algunas variedades, dependiendo de clima, algunas empiezan a finales de verano hasta finales de la primavera.

El PENSAMIENTO:

Las violas o pensamientos, hay más muchísimas especies de éste género, las más conocidas son: la viloa cornuta (pensamiento mini), de flor más pequeña y el pensamiento (viola wittrockiana), que el tamaño de la flor es más grande.

Ambas sus flores tienen un gran abanico de colores, incluso muchas de ellas dos o tres tonalidades de color y marcas atractivas en sus flores.

El pensamiento es una de las plantas anuales con más aceptación para parterres y arrietes, y para jadines.

Se dan mejor en suelos ricos en humus y con buen drenaje. Si el tiempo es seco, hay que regar más de seguido y en el invierno, dejar que el sustrato se seque entre riego y riego, dejándolo húmedo.