Otoño: es hora de abonar tus plantas con Sequestrene

Con la llegada del otoño, hay un cuidado que no debemos olvidar: abonar nuestras plantas con Sequestrene.

Los veranos son cada vez más calurosos y los riegos, cada vez más abundantes. Con tanta agua, la tierra pierde parte de sus nutrientes y nuestras plantas pueden empezar a mostrar carencias.

Seguro que has visto alguna planta con las hojas amarillas. Pero no todas las plantas que necesitan este aporte de hierro tienen que estar amarillas para beneficiarse de él.

Las hortensias, gardenias, azaleas y rododendros son plantas especialmente sensibles a la falta de hierro, por lo que conviene prestarles atención incluso cuando todavía lucen verdes y bonitas.

Un secreto de mi madre que funciona de maravilla

Sari, una clienta a la que quiero muchísimo, siempre le llevaba dos azaleas y las tenía espectaculares, llenas de flores durante gran parte del año.

Un día le pregunté:

—Sari, ¿qué haces para tener las plantas tan bonitas?

Me indica

—Me lo enseñó tu madre en el Boga. Le pongo un par de gotitas de Sequestrene al agua cada vez que las riego.

¡Y vaya si le funcionaba!

Mi madre es una gran amante del Sequestrene. Aunque, como os voy a contar, alguna vez se le ha ido un poquito la mano.

El día mi madre casi se carga un ficus

En casa teníamos un Ficus robusta al que mi madre le puso tanto Sequestrene que terminó quemándolo. Se le cayeron todas las hojas y el pobre parecía muerto.

En mi familia somos tan amantes de las plantas que, hasta que no están completamente muertas, no las damos por perdidas.

Mi padre vio que el tronco todavía estaba verde, lo sacó al balcón y lo regó abundantemente para ayudar a eliminar el exceso de abono.

A los 10-12 días empezó a brotar. ¡Y no paró de crecer! En apenas un mes, ya tocaba el techo.

Así que sí, tanto mi madre como su amiga Sari han utilizado el Sequestrene durante años para cuidar sus plantas. Y hemos visto resultados estupendos, siempre que se utilice correctamente.

¿Cada cuánto debemos utilizar Sequestrene?

Como recomendación general, puedes plantearte aportar hierro cada 2-3 meses cuando tus plantas lo necesiten, especialmente si observas síntomas de clorosis férrica, como hojas amarillas con los nervios todavía verdes.

Eso sí, no todas las plantas necesitan la misma cantidad, ni la misma frecuencia. Sigue siempre la dosis indicada en el envase del producto y evita aumentarla pensando que así obtendrás mejores resultados.

¡Y muy importante! Si tienes plantas variegadas, con hojas blancas y verdes, como algunos ficus, no les apliques Sequestrene con la intención de conservar o mejorar su coloración. El hierro no es un tratamiento para las plantas variegadas y estas no tienen por qué perder su blanco por recibirlo. Si una planta presenta cambios de color, conviene averiguar la causa antes de tratarla.

Y recuerda: el Sequestrene aporta hierro, pero no sustituye a un abono completo. Tus plantas también necesitan otros nutrientes para crecer sanas y fuertes.

Este otoño, dedica un ratito a revisar tus plantas. A veces, un pequeño cuidado a tiempo marca una gran diferencia.

Cuida tus plantas y ellas cuidaran de ti.