El cuidado diario de una orquídea Phalaenopsis
Hoy ha estado Alicia, de Albal.
Le gustan mucho las plantas y, por lo que me cuenta, todas le van muy bien.
Sus sobrinos le regalaron una orquídea Phalaenopsis y, sin embargo, con esta planta no consigue lo mismo. Cada vez la tiene más fea.
Me cuenta que ha hecho todo lo que ha visto en vídeos y todo lo que le ha recomendado la gente, pero cuanto más hace, peor está la orquídea.
Entonces le pregunto:
—A las plantas que tienes en casa y que me dices que te funcionan tan bien, ¿qué les haces?
Y me contesta:
—Nada. Las riego, las abono de vez en cuando, si tienen alguna hojita fea, se la quito.
Entonces le pregunto:
—¿Y por qué no haces lo mismo con la orquídea?
A veces, cuidar demasiado también es un problema
Debemos tener en cuenta que la orquídea Phalaenopsis es una planta muy resistente. No es una planta tan delicada como muchas veces pensamos.
Uno de los errores más habituales es querer hacer demasiado.
La Phalaenopsis nos indica cuándo necesita agua mirando sus raíces.
Cuando las raíces están blancas o plateadas, es el momento de regarla. Al recibir agua, las raíces se vuelven verdes.
Y aquí está la clave:
Déjala secar y no vuelvas a regarla hasta que las raíces vuelvan a estar blancas.
No debemos regarla simplemente porque hayan pasado unos días. Es mucho mejor observar la planta y, sobre todo, sus raíces.
También podemos pulverizar ligeramente sus hojas para aportar humedad, especialmente cuando el ambiente es seco.
Recuerda: Pulverizar la planta para darle humedad no significa que la estemos regando.
La orquídea necesita también su abonado. Podemos abonarla aproximadamente una vez al mes, utilizando un abono adecuado para orquídeas y siguiendo siempre la dosis recomendada.
La Phalaenopsis quiere mucha luz, pero sin sol directo, y debemos evitar colocarla en lugares con mucho viento o corrientes de aire.
Kuka consejo: si tu orquídea cada vez está peor y llevas días viendo vídeos para descubrir qué estás haciendo mal, quizá la solución sea mucho más sencilla: es mejor dejarla a su aire que estar siempre encima de ella.