Después de una primavera y un verano muy calurosos, es normal que a finales de agosto los rosales estén agotados.
Hojas feas, flores escasas y un aspecto bastante triste.
No te preocupes: ahora es un buen momento para recuperarlos.
¿Qué tienes que hacer?
Poda el rosal: Pódalo aproximadamente por la mitad, o incluso un poco más si lo necesita.
No hagas una poda tan fuerte como la que realizamos a la salida del invierno.
Elimina las hojas feas: Quita todas las hojas secas, amarillas o que estén en mal estado. Así ayudamos al rosal a empezar de nuevo limpio.
Tratamiento preventivo: Después de todo el calor y la humedad del verano, es recomendable realizar un tratamiento preventivo contra los hongos.
Abona bien; El rosal necesita alimento para volver a brotar con fuerza.
Si está plantado en maceta, utiliza un buen abono líquido y aprovecha para revisar el sustrato. Si ha bajado de nivel, añade un poco más.
Riega correctamente: Ni dejarlo pasar sed ni mantenerlo constantemente encharcado. El riego adecuado será fundamental para que vuelva a crecer con fuerza.
Y ahora solo queda esperar.
En unos 30-40 días empezaremos a disfrutar de nuevas rosas.