El granado enano

«Magraner carregat a vora camí, magraner bort segur».

No me gustaría que, cuando digo algún dicho en valenciano, alguien pensara que estoy en contra de España. Todo lo contrario. El valenciano es mi lengua natal y muchas cosas de la huerta valenciana se han hablado y se siguen hablando en valenciano.

Y lo traduzco porque para mí es muy importante que todo el mundo pueda entenderlo.

Granado cargado en la orilla del camino, granado borde seguro.

Y ahora vamos con los granados enanos.

Un granado enano es una planta muy bonita y original para terrazas, jardines pequeños, macetas, entradas de comercios, patios… y para cualquier lugar donde queramos tener una planta con personalidad sin que ocupe demasiado espacio.

Es una planta que no da prácticamente problemas y no es exigente.

Si algún día pasa un poco de sed, tampoco le ocurre nada.

Además, durante buena parte del año podemos disfrutar de sus flores y de sus pequeñas granadas, que son principalmente ornamentales y no tienen el interés de las granadas de un granado frutal.

En invierno es de hoja caduca, así que perderá las hojas y se quedará prácticamente desnudo, para volver a brotar cuando llegue la primavera.

El frío tampoco suele ser un problema y soporta perfectamente el calor, algo que en nuestra zona es muy importante.

Y lo mejor de todo: es una planta muy manejable.

Podemos darle la forma que más nos guste y admite muy bien las podas de formación, siempre que no sean demasiado agresivas.

Por eso me parece una planta para todo el mundo.

Para los grandes expertos en jardinería puede convertirse en una auténtica obra de arte, jugando con la poda y la formación.

Y para quien está empezando, es una planta sencilla, resistente y agradecida.

Una de esas plantas que, siendo pequeña, puede dar muchísimo juego.